Consejos para combatir la sequedad ocular

El síndrome del ojo seco es un trastorno común que se produce cuando el ojo no fabrica la cantidad adecuada de lágrimas o cuando estas no tienen la calidad suficiente como para mantener los ojos hidratados y sin molestias.

Factores de riesgo

La sequedad ocular puede afectar a cualquier persona, a pesar de que es más frecuente entre mujeres, especialmente a partir de la menopausia, o en personas que viven en grandes ciudades donde los niveles de contaminación atmosférica son más elevados. Algunos estudios demuestran también que en las zonas de mayor altitud, esta afección es más habitual.


Consejos para combatir el ojo seco

Vivir a diario con sequedad ocular puede resultar incómodo, pero hay una serie de medidas que pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas del síndrome del ojo seco:

El uso de lágrimas artificiales, que se pueden adquirir sin prescripción médica. Normalmente se pueden administrar tantas veces como sea necesario (a pesar de que hay que comprobar las pautas de administración de cada tipo de gotas antes de la administración). Aún así, si se prevé su utilización con una frecuencia superior a más de una vez cada dos horas, es preferible la utilización de lágrimas artificiales sin conservantes.
La aplicación de geles lubricantes, algo más espesos que las lágrimas artificiales. Sin embargo, al ser más espesos pueden emborronar la visión, por lo que se recomienda aplicarlos a la hora de ir a dormir.
Evitar los movimientos de aire, ya sean los naturales del entorno exterior, como puede ser el viento, o los provocados por aparatos como los ventiladores o los secadores de pelo, puesto que pueden secar más los ojos. Si el agente que lo provoca es externo y no se puede evitar (viento), se recomendar llevar gafas de sol envolventes que protejan los ojos.
El uso de humidificadores. Los aires acondicionados y la calefacción pueden producir más sequedad, por lo cual el uso de humidificadores puede reducir la sequedad del ambiente y aliviar un poco los síntomas.
Dejar que los ojos descansen. Si leer o ver la televisión agrava los síntomas de la sequedad, hay que hacer pausas para descansar los ojos y parpadear con más frecuencia para recuperar la humedad perdida.
Evitar el humo del tabaco. Las razones para mantenerse alejado del tabaco son incontables, y una de ellas es que puede irritar los ojos secos y, de hecho, es uno de los factores que aumenta el riesgo de sufrir esta afección.
La aplicación de compresas calientes sobre los ojos y la limpieza suave de los párpados con jabones específicos puede ayudar a liberar el aceite que se acumula en las glándulas de los párpados, cosa que puede mejorar la calidad de las lágrimas. Hay que aclarar el jabón por completo una vez acabada la limpieza.
Incluir suplementos de ácido graso omega-3 a la dieta puede aliviar, en algunos casos, los síntomas de la sequedad ocular. Este componente se puede encontrar de manera natural en el pescado azul (salmón, sardinas, anchoas) y en las semillas de lino. Consulte con su oftalmólogo para saber si sería recomendable tomar suplementos de ácidos grasos omega-3 y en qué forma y dosis.
La sequedad ocular es una afección crónica, por lo que saber cómo controlarla puede ayudar a aliviar los síntomas. Si la sequedad ocular le provoca muchas molestias, le recomendamos acudir al oftalmólogo para que determine cuál es el mejor tratamiento para su caso.

 

 

Fuente extraída de: https://goo.gl/2YQG6j

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